Claro,
¿para que no salga en ropa interior? No, por favor, qué cosas pensaba. Estaba
terriblemente celosa y no tenía razón alguna. Tardaron dos minutos, pero para
mí fueron dos horas ¿qué le diría? ¿Hablaría algo en inglés para demostrar que
me defendía en el idioma? No, para qué, estaba Francesca. ¿Sería simpático o me
miraría insinuando que molestaba? Todas estas dudas se aclararon cuando
apareció:
-Hi,
how are you?- me extendió su mano con una sonrisa en el rostro y yo por dentro
me moría por gritar, pero tenía que aparentar ser una persona respetable y
centrada en su labor; le correspondí el saludo y estuve, nuevamente, a punto de
desmayarme al sentirlo en mi piel.
-Fine,
thanks, and you? –sí, utilicé esa frase trillada que había conservado de las
conversaciones de la secundaria.
Francesca demostraba que quería intervenir,
que se había percatado que mi inglés era muy básico (espero que esto no lo
registre en el Libro de Quejas); entonces, la miré sugiriendo que necesitaría
de su ayuda así que dio un paso adelante y quedamos formando un triángulo. Voy
a transcribir el diálogo en castellano y evitando la intervención de Francesca,
por supuesto…
-Señor,
ella es Mara Barloz. Es subgerente. Vino para agradecer que haya elegido este
hotel y comunicarle que los empleados se encuentran a su entera disposición.
-La
conozco, creí que siempre estaría en la recepción...un placer conocerla. Usted
me reconoció rápidamente…
-Sí,
así que no hace falta que me explique quién es. Mi lugar de trabajo es en
planta baja: sea en la recepción, observando la cocina o el comedor. Cualquier
cosa que necesite o me avisa a mí directamente o a alguien más del hotel que en
seguida lo atenderán…
-Gracias.
Igualmente quiero vacaciones tranquilas, sin lujos. No quiero llamar la
atención- había cambiado a un tono de voz más profundo, sentencioso y suplicante a la vez. Me encantó:
-No
hace falta que lo pida dos veces. En la mesa de luz de su dormitorio tiene los
horarios de las comidas, sugerencias de espectáculos y actividades ¿Va a
preferir comer en la habitación? Quiero que sepa que la mayoría de los
huéspedes desayuna y cena en el hotel, pero las demás comidas no…
-Qué
bueno saberlo…entonces, si estoy aquí almorzaré en el comedor, pero no voy a
cenar ni desayunar con todos…Francesca se encargará de avisarle todos los
días…con tiempo.
-Perfecto.
Un gusto conocerlo, realmente fue una agradable sorpresa descubrirlo en la
fila…una cosa más…-obviamente no me iba a ir de ahí sin, indirectamente,
averiguar el vínculo que tenía él con ella- Francesca me informó sobre la
disposición de sus custodios…si ella se queda en esta habitación el sillón
blanco es cama también…
-Oh!-
y abrió sus ojos de manera inmensa -Me había olvidado de eso. Genial, así no
tiene que ir a dormir con alguno de los chicos…que tienen habitaciones sin
sillón…- y me sonrió complacido.
-Me
alegro haberles dado una solución. Me retiro. Que disfrute su estadía.
Francesca
abrió la puerta, me agradeció la atención pero noté que no estaba muy contenta
desde que mencioné el sillón-cama. O quizás estoy perseguida…
En
fin, al bajar las escaleras estaba Vanessa esperándome con su abrigo puesto y
mis cosas en su mano. Miré el reloj y ya eran las 22.40, Artemis ya se habría
ido y yo tenía ganas de contarle todo.
Busqué
a Olga mientras me colocaba mi campera y agarraba monedas para el subte y casi
me tropiezo con ella que también estaba por irse. Saludamos a las mujeres que
nos reemplazarían y salí mirando hacia atrás, como si alguien estuviese
esperando para saludarme desde lejos.
No
sólo no pasó eso sino que embestí a una persona y le tiré un ramo de flores al
piso. Cuando me agaché para recogerlos me di cuenta quién era: Valentino.
Vanessa
lo saludó y se presentó quebrando el silencio que se había producido. De igual
manera a él no le importaba mucho y me abrazó:
-¿Cómo
te fue hoy?
Realmente
lo odio. No podía venir el mismo día en el que me dio un anillo poniendo en
peligro mi estabilidad psíquica y saludarme como si fuésemos buenos amigos…
-Bien,
gracias. No sé qué haces acá Valentino
-Disculpen,
Mari te espero más allá ¿si? – me apretó el brazo como diciendo “voy a estar
cerca” y se alejó un metro hacia la esquina.
-Ella
es Vanessa ¿no? Siempre describiste bien a las personas…vine a buscarte, hace
una hora te estoy esperando ¿vamos a cenar?
-No.
Valentino me parece que te olvidás todo lo que pasamos y no tenés en cuenta lo
que pude haber pasado. Así que por favor, ya que no sos consciente te explico:
no quiero que seas amable conmigo, no quiero que intentes conquistarme como si
no me conocieras. No me pases a buscar ni me llames todos los días. No me
persigas, alejate que una vez lo hiciste bien – lo miré a los ojos con toda la
rabia que podían expresar y le tiré las flores al piso – Una lástima. Eran
lindas. –y me fui.
Por
suerte entendió el mensaje y no me siguió. Tampoco me giré a verlo así que no
sé qué hizo después. Yo viajé con Vanessa hasta casa, la invité a cenar y ahora
está ordenando mi ropa. Todavía no pudimos hablar de todo lo que tenemos que
conversar, pero primero voy a llamar a Arty.
Día
3
Hoy
es viernes. Vanessa se quedó en casa a dormir, a mi mamá mucho no le gusta
porque todavía tiene dudas acerca de lo que pasó esos dos meses en los que viví
con ella. A mí me importa poco, me hace bien y listo. Hablamos toda la noche y
Valentino ocupó el 95% de las conversaciones.
Vanessa
lo detesta porque dice que es “poco hombre”, pero descubrimos algo: es el ex de
una amiga suya y esa relación terminó por decisión de la chica, Valentino la
persiguió un mes y medio aproximadamente hasta que logró comprender que ella no
estaba interesada.
Ruego
para que eso no me pase a mí y mi único motivo es que me hace mal que intente
seducirme como hizo una vez, haciendo las mismas cosas como si el hecho de
abandonarme no hubiese existido nunca.
Lloré
bastante por la impotencia que me genera toda mi situación. Yo debería estar
feliz porque en el hotel, mi lugar de trabajo, puedo ser feliz; pero Valentino
apareciendo arruina todo y no puedo disfrutar las cosas buenas que me pasan.
Ayer,
mientras mi amiga se bañaba, hablé con Artemis, le conté quién se alojaba en el
hotel y él ya estaba enterado. No entendía mi euforia y alegría y le tuve que
explicar un poco mi infancia. Se rió de mí y conmigo, me contó chismes de la
cocina y dejó para el final lo más importante: había visto a Valentino. Más
específicamente, mi ex se tropezó con Artemis que salía para ir a comprar algo
y esperarme fuera en la vereda de enfrente. Así que fue testigo de toda la
escena. Este es un fragmento que recuerdo de la charla:
-Mar, me golpeó tu novio…
-¿Mi qué? …
-Un chico que te esperaba
en la puerta con un ramo de flores, no sabía a quién esperaba hasta que
saliste…
-No es mi novio nene. Es
Valentino…
-Lo sé. Vi y escuché todo.
Me crucé a lo de Amelia para comprarles un chocolate a vos y a Vane, es la
semana de la dulzura viste…y nada, no me vio, no sé…pero salió de su auto y me
llevó puesto.
-Es un bruto. No lo hizo a
propósito igual.
-No, bah, no me conoce…no
tendría por qué. Entonces… cuando vi que salías me di cuenta que te estaba
esperando a vos. Me quedé viendo, perdona…pero estaba molesto porque creí que
estabas saliendo con alguien y no me habías contado…
-Sos un tonto…
-Seguro, pero ¿vos estás
bien?
-Sí, Arty. Estoy enojada
porque me irrita que aparezca como un galán cuando en realidad no es un hombre
con todas las letras…pero ¿por qué no te
cruzaste? Vino Vane y se quedó en casa, se está bañando ahora.
-Porque me pareció que
estaba de más. Me comí los chocolates…mandale un beso a Vanessa.
-Por supuesto. Cuando se
casen quiero ser la madrina.
-¿Cuándo se case quién?
¿Estás loca vos? Me parece que no te hace bien tu “plus” en el hotel...
-Bueno, está bien…falta.
Pero vas a ver que tengo la razón Artemis. Van a terminar juntos y yo sola
tejiendo…
-Nunca vas a estar sola, no
te voy a… no te vamos a dejar nunca. Me voy a dormir Mar, nos vemos mañana. La
próxima que aparezca el rugbier ése…le rayo el auto.
-No es rugbier, pero rayale
el auto. Que descanses, soñá conmigo.
Artemis
me hace realmente bien, siento que puedo decirle cualquier cosa y no se mezcla
nuestra relación. El hecho de decirle que sueñe conmigo no nos afecta para nada
y, luego de colgar, me sentía más relajada.