viernes, 7 de marzo de 2014

El dulce sabor de una mujer exquisita

Si aún no ha pasado el bisturí por tu piel, 
si no tienes implantes de silicona en alguna parte de tu cuerpo, 
si los gorditos no te generan trauma, si nunca has sufrido de anorexia, 
si tu estatura no afecta tu desarrollo personal, 
si cuando vas a la playa prefieres divertirte en el mar y no estar sobre una toalla durante horas, 
si crees que la fidelidad sí es posible y la practicas, 


si sabes cómo se prepara un arroz, 
si puedes preparar un almuerzo completo, 
si tu prioridad no es ser rubia a como de lugar, 
si no te levantas a las 4:00 a.m. para poder alcanzar a hacerte el blower, 
si puedes salir con saco de sudadera tranquila a la calle un domingo sin una gota de maquillaje en el rostro... 
Estás en vía de extinción... ¡Bienvenida! 

Una mujer exquisita no es aquella que más hombres tiene a sus pies, si no aquella que tiene uno solo que la hace realmente feliz. 
Una mujer hermosa no es la más joven, ni la más flaca, ni la que tiene el cutis más terso o el cabello más llamativo, es aquella que con tan sólo una franca y abierta sonrisa y un buen consejo puede alegrarte la vida. 
Una mujer valiosa no es aquella que tiene más títulos, ni más cargos académicos, es aquella que sacrifica su sueño temporalmente por hacer felices a los demás. 
Una mujer exquisita no es la más ardiente (aunque si me preguntan a mí, todas las mujeres son muy ardientes...Los que estamos fuera de foco somos los hombres) sino la que vibra al hacer el amor solamente con el hombre que ama. 

Una mujer interesante no es aquella que se siente halagada al ser admirada por su belleza y elegancia, es aquella mujer firme de carácter que puede decir NO. 

Y un hombre... Un hombre exquisito es aquel que valora a una mujer así... 

Que se siente orgulloso de tenerlacomo compañera. 
Que sabe tocarla como un músico virtuosísimo toca su amado instrumento. 
Que lucha a su lado compartiendo todos sus roles, desde lavar platos y atender tripones, hasta devolverle los masajes y cuidados que ella le prodigó antes. 
La verdad, compañeros hombres, es que las mujeres en eso de ser Muy Machas nos llevan gran recorrido... 
¡Qué tontos hemos sido -y somos- cuando valoramos el regalo solamente por la vistosidad de su empaque... 
¡Tonto y mil veces tonto el hombre que come mierda en la calle, 
teniendo un exquisitito manjar en casa!



Gabriel García Márquez 


viernes, 28 de febrero de 2014

¿Alguna vez pensaste que te podía pasar a vos? P.V


Claro, ¿para que no salga en ropa interior? No, por favor, qué cosas pensaba. Estaba terriblemente celosa y no tenía razón alguna. Tardaron dos minutos, pero para mí fueron dos horas ¿qué le diría? ¿Hablaría algo en inglés para demostrar que me defendía en el idioma? No, para qué, estaba Francesca. ¿Sería simpático o me miraría insinuando que molestaba? Todas estas dudas se aclararon cuando apareció:
-Hi, how are you?- me extendió su mano con una sonrisa en el rostro y yo por dentro me moría por gritar, pero tenía que aparentar ser una persona respetable y centrada en su labor; le correspondí el saludo y estuve, nuevamente, a punto de desmayarme al sentirlo en mi piel.
-Fine, thanks, and you? –sí, utilicé esa frase trillada que había conservado de las conversaciones de la secundaria.
 Francesca demostraba que quería intervenir, que se había percatado que mi inglés era muy básico (espero que esto no lo registre en el Libro de Quejas); entonces, la miré sugiriendo que necesitaría de su ayuda así que dio un paso adelante y quedamos formando un triángulo. Voy a transcribir el diálogo en castellano y evitando la intervención de Francesca, por supuesto…
-Señor, ella es Mara Barloz. Es subgerente. Vino para agradecer que haya elegido este hotel y comunicarle que los empleados se encuentran a su entera disposición.
-La conozco, creí que siempre estaría en la recepción...un placer conocerla. Usted me reconoció rápidamente…
-Sí, así que no hace falta que me explique quién es. Mi lugar de trabajo es en planta baja: sea en la recepción, observando la cocina o el comedor. Cualquier cosa que necesite o me avisa a mí directamente o a alguien más del hotel que en seguida lo atenderán…
-Gracias. Igualmente quiero vacaciones tranquilas, sin lujos. No quiero llamar la atención- había cambiado a un tono de voz más profundo, sentencioso y  suplicante a la vez. Me encantó:
-No hace falta que lo pida dos veces. En la mesa de luz de su dormitorio tiene los horarios de las comidas, sugerencias de espectáculos y actividades ¿Va a preferir comer en la habitación? Quiero que sepa que la mayoría de los huéspedes desayuna y cena en el hotel, pero las demás comidas no…
-Qué bueno saberlo…entonces, si estoy aquí almorzaré en el comedor, pero no voy a cenar ni desayunar con todos…Francesca se encargará de avisarle todos los días…con tiempo.
-Perfecto. Un gusto conocerlo, realmente fue una agradable sorpresa descubrirlo en la fila…una cosa más…-obviamente no me iba a ir de ahí sin, indirectamente, averiguar el vínculo que tenía él con ella- Francesca me informó sobre la disposición de sus custodios…si ella se queda en esta habitación el sillón blanco es cama también…
-Oh!- y abrió sus ojos de manera inmensa -Me había olvidado de eso. Genial, así no tiene que ir a dormir con alguno de los chicos…que tienen habitaciones sin sillón…- y me sonrió complacido.
-Me alegro haberles dado una solución. Me retiro. Que disfrute su estadía.
Francesca abrió la puerta, me agradeció la atención pero noté que no estaba muy contenta desde que mencioné el sillón-cama. O quizás estoy perseguida…
En fin, al bajar las escaleras estaba Vanessa esperándome con su abrigo puesto y mis cosas en su mano. Miré el reloj y ya eran las 22.40, Artemis ya se habría ido y yo tenía ganas de contarle todo.
Busqué a Olga mientras me colocaba mi campera y agarraba monedas para el subte y casi me tropiezo con ella que también estaba por irse. Saludamos a las mujeres que nos reemplazarían y salí mirando hacia atrás, como si alguien estuviese esperando para saludarme desde lejos.
No sólo no pasó eso sino que embestí a una persona y le tiré un ramo de flores al piso. Cuando me agaché para recogerlos me di cuenta quién era: Valentino.
Vanessa lo saludó y se presentó quebrando el silencio que se había producido. De igual manera a él no le importaba mucho y me abrazó:
-¿Cómo te fue hoy?
Realmente lo odio. No podía venir el mismo día en el que me dio un anillo poniendo en peligro mi estabilidad psíquica y saludarme como si fuésemos buenos amigos…
-Bien, gracias. No sé qué haces acá Valentino
-Disculpen, Mari te espero más allá ¿si? – me apretó el brazo como diciendo “voy a estar cerca” y se alejó un metro hacia la esquina.
-Ella es Vanessa ¿no? Siempre describiste bien a las personas…vine a buscarte, hace una hora te estoy esperando ¿vamos a cenar?
-No. Valentino me parece que te olvidás todo lo que pasamos y no tenés en cuenta lo que pude haber pasado. Así que por favor, ya que no sos consciente te explico: no quiero que seas amable conmigo, no quiero que intentes conquistarme como si no me conocieras. No me pases a buscar ni me llames todos los días. No me persigas, alejate que una vez lo hiciste bien – lo miré a los ojos con toda la rabia que podían expresar y le tiré las flores al piso – Una lástima. Eran lindas. –y me fui.
Por suerte entendió el mensaje y no me siguió. Tampoco me giré a verlo así que no sé qué hizo después. Yo viajé con Vanessa hasta casa, la invité a cenar y ahora está ordenando mi ropa. Todavía no pudimos hablar de todo lo que tenemos que conversar, pero primero voy a llamar a Arty.


Día 3

Hoy es viernes. Vanessa se quedó en casa a dormir, a mi mamá mucho no le gusta porque todavía tiene dudas acerca de lo que pasó esos dos meses en los que viví con ella. A mí me importa poco, me hace bien y listo. Hablamos toda la noche y Valentino ocupó el 95% de las conversaciones.
Vanessa lo detesta porque dice que es “poco hombre”, pero descubrimos algo: es el ex de una amiga suya y esa relación terminó por decisión de la chica, Valentino la persiguió un mes y medio aproximadamente hasta que logró comprender que ella no estaba interesada.
Ruego para que eso no me pase a mí y mi único motivo es que me hace mal que intente seducirme como hizo una vez, haciendo las mismas cosas como si el hecho de abandonarme no hubiese existido nunca.
Lloré bastante por la impotencia que me genera toda mi situación. Yo debería estar feliz porque en el hotel, mi lugar de trabajo, puedo ser feliz; pero Valentino apareciendo arruina todo y no puedo disfrutar las cosas buenas que me pasan.
Ayer, mientras mi amiga se bañaba, hablé con Artemis, le conté quién se alojaba en el hotel y él ya estaba enterado. No entendía mi euforia y alegría y le tuve que explicar un poco mi infancia. Se rió de mí y conmigo, me contó chismes de la cocina y dejó para el final lo más importante: había visto a Valentino. Más específicamente, mi ex se tropezó con Artemis que salía para ir a comprar algo y esperarme fuera en la vereda de enfrente. Así que fue testigo de toda la escena. Este es un fragmento que recuerdo de la charla:
-Mar, me golpeó tu novio…
-¿Mi qué? …
-Un chico que te esperaba en la puerta con un ramo de flores, no sabía a quién esperaba hasta que saliste…
-No es mi novio nene. Es Valentino…
-Lo sé. Vi y escuché todo. Me crucé a lo de Amelia para comprarles un chocolate a vos y a Vane, es la semana de la dulzura viste…y nada, no me vio, no sé…pero salió de su auto y me llevó puesto.
-Es un bruto. No lo hizo a propósito igual.
-No, bah, no me conoce…no tendría por qué. Entonces… cuando vi que salías me di cuenta que te estaba esperando a vos. Me quedé viendo, perdona…pero estaba molesto porque creí que estabas saliendo con alguien y no me habías contado…
-Sos un tonto…
-Seguro, pero ¿vos estás bien?
-Sí, Arty. Estoy enojada porque me irrita que aparezca como un galán cuando en realidad no es un hombre con todas las letras…pero  ¿por qué no te cruzaste? Vino Vane y se quedó en casa, se está bañando ahora.
-Porque me pareció que estaba de más. Me comí los chocolates…mandale un beso a Vanessa.
-Por supuesto. Cuando se casen quiero ser la madrina.
-¿Cuándo se case quién? ¿Estás loca vos? Me parece que no te hace bien tu “plus” en el hotel...
-Bueno, está bien…falta. Pero vas a ver que tengo la razón Artemis. Van a terminar juntos y yo sola tejiendo…
-Nunca vas a estar sola, no te voy a… no te vamos a dejar nunca. Me voy a dormir Mar, nos vemos mañana. La próxima que aparezca el rugbier ése…le rayo el auto.
-No es rugbier, pero rayale el auto. Que descanses, soñá conmigo.


Artemis me hace realmente bien, siento que puedo decirle cualquier cosa y no se mezcla nuestra relación. El hecho de decirle que sueñe conmigo no nos afecta para nada y, luego de colgar, me sentía más relajada.